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Vertientes del Piedemonte, donde el agua se pierde

Caños pinchados, pérdidas de agua, camiones cisterna y una canilla comunera, son el día a día en la zona.

Charcos por las pinchaduras a la cañería de agua en Vertientes del Piedemonte

Los vecinos del distrito de Vertientes del Piedemonte, en Luján de Cuyo viven entre el derroche de agua potable y la escasez del servicio; una zona en la que el municipio asiste con camiones cisterna y busca el diálogo entre AYSAM, Irrigación y los loteadores, a fin de ordenar un territorio que expresa las contradicciones de la política habitacional en la provincia.

El acceso al agua potable en el distrito creado en 2018, es clandestino o mediante camión cisterna del municipio. También se accede al agua por pozo, aunque no es apta para consumo. Otra opción es cargar agua potable en bidones desde un surtidor comunero.

Pocos son los barrios que han podido realizar sus tramitaciones para acceder a los servicios de agua y luz. En general, los barrios carecen del acceso al agua potable y cloacas. La luz es otro tema aparte. En el caso del agua, AYSAM es el prestador en la zona, pero actualmente no está proveyendo el servicio. Los vecinos piden a la empresa que garantice el acceso al agua potable y la sanidad de la misma.

La conexión clandestina sobre un caño que proviene desde Blanco Encalada, genera pérdidas al sistema. «Es frecuente que los vecinos se queden sin agua porque otros pinchan la cañería. Hace falta una solución para evitar las pérdidas, y las conexiones clandestinas», dijo Juan, vecino de la zona desde hace más de 7 años.

«Acá se pierde el agua, y seguro en el barrio Peluqueros de Las Heras, están necesitando», expresó Juan, consiente de la responsabilidad del uso del servicio.

«Hay pinchaduras en varias partes, AYSAM se hace presente en el lugar, la última vez, fue en agosto, pero al irse, el caño volvió a ser adulterado. La situación se ha ido de las manos», expresó la delegada distrital Adriana Agüero a Diario Luján.

Juan hace 7 años que vive con su familia en Vertientes del Pedemonte, antes vivía en Las Heras. Se abastece con agua de pozo, que no es potable. Para obtener agua potable, debe acceder al surtidor comunero y llenar bidones o botellas. En su caso, está cerca de la canilla, pero muchos vecinos trasladan el agua en auto, colectivo o en engarillas, un vehículo pequeño, de mano, con una rueda y dos varas para el empuje, que suele usarse para jardinería o construcción.

El día a día en Vertientes del Pedemonte

«No vivimos en el Congo, pero estamos en la Argentina del siglo XXI en la que todavía hay surtidores comunitarios para las familias, y encima, se pierde el agua a 150 metros de la canilla, al punto de formarse una gran laguna», dice Juan.

Surtidor comunitario en Vertientes del Piedemonte, Luján de Cuyo

Los vecinos hacen acopio de agua potable cada 2 o 3 días, algunos compran bidones, y otros cargan sus bidones con el surtidor comunitario. En este caso, debe hervirse el agua como medida sanitaria.

Si es verano, la carga de los bidones de 20 litros demora un poco más de media hora, porque baja la presión, pero en invierno, la cañería del surtidor se suele congelar, debiendo ser reparada.

«Acá las obras de infraestructura son muy invisibles», dice Juan y agregó que «el barrio nació desorganizado, se ha tratado de hacer mensuras muy incipientes, con los vecinos exigimos los títulos de propiedad para dar orden, pero los planos no se aprueban si no hay agua o cloacas. Estamos en la rueda del hámster».

Otra vecina llamada Susana vive a 2,5 km de la Panamericana, su casa está en la zona de los cerros, y tiene agua de pozo. Ella y su familia deben usar bastante crema para cuidar la piel porque el agua es muy salada. También debe organizarse para disponer de agua potable desde el surtidor comunero, que luego hierve.

Susana vive en el distrito lujanino desde hace 8 años, y ha recorrido varias oficinas en su búsqueda por acceder al agua potable, una de las respuestas que obtuvo de AYSAM, es que la empresa no puede acudir a la zona, porque no son clientes, y considera que la empresa tiene razón.

«Tener agua potable es un lujo. Antes vivía en Guaymallén, y hoy valoro el agua de otra manera. Todos los que tienen agua potable tienen que valorar lo que tienen», dijo Susana como mensaje a los mendocinos.

«Te acostumbras a ver los charcos de agua y eso no está bien», agregó la vecina quien también teme por la calidad el agua potable, ya que la zona tiene muchos pozos sépticos.

Buscando salir de la rueda del hámster

La zona del piedemonte está servida por AYSAM, desde el 2016, por resolución del EPAS. En abril de este año, el intendente Bragagnolo citó a AYSAM y a Irrigación, porque es el responsable de los pozos, indicó la delegada distrital.

Vertientes del Piedemonte, no tiene factibilidad de agua, en la que se vendieron terrenos sin servicios. Algunos barrios se organizaron para obtener los servicios y otros no. Entre los avances municipales se ha logrado deslindar calles el algunos barrios para llevar el agua y servicios, mientras que algunos loteadores han donado parte de superficie para los reservorios y estaciones de bombeo para abastecer algunas zonas.

«El municipio mientras espera los avances de AYSAM, ha proveído con camiones cisterna. Se trata de un servicio muy caro y que hoy implica llegar a una cantidad creciente de familias», expresó Adriana Agüero, delegada distrital.

Agüero señaló que cuesta mucho hacer una traza cuando los vecinos no acceden a donar espacio para las calles, dificultando la urbanización. Hoy se compra en condominio, pero los planes de obra de los loteadores no se realizan, sea por desconocimiento o por omisión.

El piedomonte ha transitado un litigio entre Las Heras y Lujan de Cuyo, y está afectado a las leyes de loteo y piedemonte. Ésta permite la venta de terrenos desde 5000m pero en lo concreto, se subdivide en parcelas menores, yendo en contra del espíritu de la preservación ambiental que protege la ley.

«El piedemonte es lo que pasó mientras se dijo que no se podía ocupar y ha sido la válvula de escape para una solución habitacional en la provincia», expresó Agüero, quien indicó que municipio está a disposición y viene trabajando en mejorar la infraestructura. Mientras, será importante seguir con el trabajo conjunto.

Conciencia ambiental

Otro de los aspectos que destacaron los vecinos, son los desmontes para la urbanización, ya que respetar la flora y fauna autóctona hace a la conciencia ambiental para la zona.

«Acá no pasa por un posicionamiento político u otro, sino por una conciencia cuidado ambiental para todos», concluyó Susana pensando en lo que quiere dejar para las siguientes generaciones, cerrando con un «¿Ahora qué hacemos?»

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