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Secuestros virtuales: tras la búsqueda de celulares para confirmar casos

Tres presos fueron sindicados como autores de las comunicaciones. En una de ellas fue víctima un lujanino. Harán más allanamientos para secuestrar más aparatos y analizarlos con el fin de saber si llamaron a otras víctimas que denunciaron hechos similares.

La investigación por la banda de secuestradores virtuales que cometió una serie de hechos en el Gran Mendoza entre agosto y setiembre tuvo importantes avances en los últimos días. Si bien parte de la gavilla tenía base en la villa Junín, de Las Heras, tal como lo había publicado El Sol, los teléfonos celulares incautados durante allanamientos en ese asentamiento permitieron dar con el resto de los integrantes: tres internos del penal Boulogne Sur Mer.

En las diferentes celdas en las que están alojados los sospechosos (se reserva su identidad por pedido de los pesquisas) se incautaron otros aparatos desde los que, aparentemente, hacían los llamados a las víctimas. Por su parte, la pata de la organización que estaba en libertad se encargaba de recoger el botín, que siempre debía ser entregado detrás de un conocido comercio de materiales de construcción lasherino.

Además, a los tres hechos que habían sido investigados en principio se les sumaron otros dos episodios que coincidieron con las características en la forma de actuar de los timadores, por lo que los sospechosos resultaron complicados en cinco causas en total.

Quedaron a disposición del fiscal de Delitos Económicos Gabriel Chaves, que definirá la situación procesal de los sujetos en las próximas horas.


En tanto, los pesquisas continúan con las averiguaciones y esperan realizar nuevos allanamientos para secuestrar teléfonos que permitan sindicarles otros hechos registrados a los acusados.

El modus operandi y la pista clave

La operación que llevaban a cabo los malvivientes no variaba demasiado con respecto a como se han realizado anteriores secuestros virtuales en la provincia.

El primer contacto que los sujetos establecían con las víctimas era llamando al teléfono fijo.

Entonces era cuando el interlocutor le indicaba a quien atendía que habían secuestrado a algún familiar, por lo general, un hijo.

Luego, le pedía dinero a cambio de la libertad de la persona captada y le solicitaba un número de celular para continuar la conversación mientras se dirigía a entregar la plata o los bienes acordados.

Pero, lo llamativo era que el punto de entrega del botín siempre se repetía. Los malvivientes les indicaban a las víctimas que debían dirigirse a la calle Junín del mencionado departamento, detrás del Hipercerámico del Acceso Norte.

Ese dato fue el hilo del que tirar para que los investigadores terminaran dando con los primeros sospechosos de la causa.

Es que, la cercanía de la villa Junín con el punto de entrega hizo levantar sospechas a los pesquisas, por lo que realizaron tareas de campo en la zona. A través de esas labores surgió información que les permitió determinar que la gavilla que estaba detrás de los engaños tenía base en ese asentamiento lasherino.

Luego, se planificaron allanamientos en domicilios que fueron marcados como pertenecientes a integrantes de la banda.

Las medidas judiciales se ejecutaron y fueron positivas, ya que se consiguió incautar algunos teléfonos. Los aparatos fueron analizados por especialistas de Delitos Tecnológicos y se descubrió que habían tenido comunicaciones con otros celulares que se encontraban dentro de la Penitenciaría provincial.

En ese complejo se allanaron tres celdas en las que se encontraban alojados los presuntos secuestradores virtuales, que se encargaban de llamar a las víctimas. Allí dieron con diferentes teléfonos, que también serán peritados. Los presos contaban, asimismo, con una suma de dinero en efectivo.

Además, estos reos tenían parientes en la villa Junín, que eran quienes iban en busca del dinero que les exigían a las víctimas.

Uno de los internos que quedó a disposición de la Justicia había obtenido hace pocos días la libertad condicional, por lo que hay posibilidades de que el beneficio le sea revocado, indicaron las fuentes.

Los hechos

En primera instancia, cinco engaños telefónicos habían sido vinculados a la gavilla. El primero ocurrió a las 5 del miércoles 1 de agosto. A la víctima, oriunda de Ciudad, la llamaron y le aseguraron que tenían a su hijo. El hombre reunió 3 mil pesos y varias alhajas y llevó todo al lugar indicado.

Dos semanas después, el miércoles 15, una mujer recibió una llamada similar y le pidieron llevar dinero a la misma dirección.

Diez días más tarde, el jueves 23, la víctima fue un hombre de 72 años, oriundo de Las Heras, a quien le dijeron que habían raptado a sus nietas. El jubilado les llevó sus ahorros en monedas extrajeras que alcanzaban los 25 mil pesos, en ese momento.

En tanto, el 16 de setiembre, otra fémina fue víctima de la llamada pero advirtió que se trataba de una estafa antes de entregar la plata y dio aviso al 911.

El último caso tuvo como víctima a Rolando Baldasso, el ex ministro de Infraestructura y actual funcionario de Luján, quien entregó 35 mil pesos en efectivo y un reloj de alto valor.

Desesperación

El que fue blanco del engaño el funcionario lujanino y ex jefe de cartera durante la gestión de Francisco Pérez, ocurrió durante la madrugada de ayer cuando el hombre recibió un llamado alrededor de las 2. El interlocutor le dijo que tenía a su hijo secuestrado y que le entregara toda plata que tuviera si no quería verlo muerto.

La víctima reunió 30 mil pesos en efectivo que tenía a mano y fue a dejarlo al lugar acordado, en calle Junín, detrás del Hipercerámico ubicado a un costado del Acceso Norte. Pero, tras cumplir con su parte, los supuestos secuestradores le pidieron más dinero, por lo que al hombre no le quedó más remedio que ir a sacar 5 mil pesos de un cajero automático.

Acto siguiente, se volvió a dirigir al mismo lugar y entregó esa otra suma, de acuerdo con la información. Algunos minutos después de completar la operación, la víctima habló con un policía que realizaba servicios extraordinarios en una estación de Guaymallén y descubrió que todo se trataba de un engaño cuando pudo comunicarse telefónicamente con su hijo.

Fuente: El Sol


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