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Próvolo: un joven dijo que luego de violarlo, lo llevaban al doctor y a comer hamburguesas

La víctima tenía 8 años al momento de los abusos. Dijo que al menos en 3 oportunidades repitieron esta rutina. Nunca hubo denuncia médica

Un joven misionero de 23 años (J.J.R., según sus iniciales) que estudió y durmió en el instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo entre 2004 y 2009 manifestó haber sido violado por el ex jardinero del instituto, Armando Gómez y por otro ex administrativo (quien fue sobreseído antes del juicio por inimputabilidad); e indicó que ambos lo atacaron en simultáneo y en un mismo hecho mientras estaba internado en el lugar.

Además, relató que el mencionado ex empleado declarado inimputable  lo violó en otras tantas y reiteradas ocasiones, y que tanto los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho -junto a Gómez, son quienes están siendo enjuiciados- como las monjas del instituto estaban al tanto de los ataques que comenzaron cuando él tenía 8 años. Por otra parte, hizo mención en todo momento a las permanentes agresiones y maltratos de los que era víctima mientras estuvo en el establecimiento de Boedo 385, de Carrodilla.

En total, enumeró 8 episodios -aunque llegó a explayarse hasta el quinto, y relató con lujos de detalles una práctica común a la que fue sometido en, al menos, 3 ocasiones. Una vez perpetrados los abusos contra su integridad, Corradi pedía que lo llevaran al médico para que lo revisen.


Y cuando salía del control -se desconoce quién los efectuó y por qué no se hizo ninguna denuncia en base a los indicios-, lo llevaban a comer hamburguesas con papas fritas. O le daban golosinas.

Durante la entrevista, el joven -que tenía 8 años al momento de los abusos- se explayó con lujo de detalle sobre los lugares a los que lo llevaban, la comida y hasta recordó que en el lugar donde comía esas hamburguesas también le daban «un juguetito». Y que luego se lo quitaban, con forcejeo incluido. 

«Quedó todo grabado en su mente, lo traumático del abuso y lo que ocurría después», agregaron al finalizar la audiencia los abogados querellantes Oscar Barrera y Sergio Salinas.

En la declaración frente a profesionales del Edeas de hace 2 años, el joven también contó que le hizo saber a Corradi y a las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez (encargadas del albergue de las chicas y también imputadas en otras causas) de los abusos y maltratos.

Y sostuvo que luego de uno de los tantos episodios que sufrió, por orden de Corradi se lo envió a dormir al albergue de las mujeres y en la habitación contigua a la de la monja Asunción para «cuidarlo» ante posibles nuevos abusos. Sin embargo, de parte de Corradi nunca hubo otra reacción que no fuese la de enviar a Gómez y al otro trabajador a su habitación, como si fuese una especie de penitencia

Según trascendió en 2017, en la misma entrevista (la mitad que resta que se reproduzca mañana), J.J.R. también ubicó como autores de los abusos a los sacerdotes. Se espera que esto se observe entre los hechos que aún no han sido analizados por el tribunal.

De regreso

En 2009, luego de que la familia de la víctima tuviera la firme sospecha de que algo no andaba bien en el Próvolo con el chico (tenía 13 años por entonces), J.J.R. fue retirado del instituto y regresó a su pueblo natal en Misiones, cerca de la zona de la Triple Frontera.

La sospecha y posterior decisión tomada por su madre se suscitó cuando, durante unas vacaciones en que el niño pudo ir a visitar a sus padres (una familia muy humilde); la mujer detectó que su hijo presentaba dolores y lo llevó para que lo revise un médico en la provincia del Litoral. Siempre de acuerdo al relato en cámara Gesell de la víctima, ese día su mamá salió del médico con una nota y viajó a Mendoza junto a su hijo con la intención de saber qué estaba ocurriendo. 

La mujer jamás encontró explicaciones al respecto, pero fue a raíz de ello que tomó la decisión de sacar a su hijo del instituto para la educación de chicos sordos lujanino.

Fuente: Los Andes.


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