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Próvolo: ¿qué se esconde bajo tierra?

Gendarmes con georradares comenzaron ayer a rastrillar los jardines en Luján de Cuyo. Si detectan algo extraño, explorarán la zona.

Desde antes de que terminara 2017, en la causa Próvolo se hablaba de los allanamientos que desarrollaría la Justicia con colaboración de Gendarmería. Y los procedimientos comenzaron ayer.

Con georradares, los efectivos de esta fuerza de seguridad comenzaron en la mañana del martes el rastrillaje, que se extenderá 8 días consecutivos. En las primeras horas, los investigadores se limitaron a inspeccionar y recorrer con esta tecnología algunos sectores de las 6 hectáreas del predio.

En la medida en que vayan rastrillando, los efectivos marcarán sitios donde los georradares indiquen la posibilidad de que haya algo bajo tierra. Y luego, con una retroexcavadora, removerán la tierra para evacuar dudas.


La medida en el instituto religioso que se encuentra clausurado e intervenido desde noviembre de 2016 -se investiga la comisión en el lugar de abusos sexuales a chicos sordos- fue dispuesta por el Ministerio Público Fiscal.

Surge a raíz de declaraciones de ex alumnos, quienes denunciaron haber observado cómo autoridades y personal del instituto enterraban cajas con documentación y hasta el cuerpo de un niño muerto, así como también haber encontrado un sótano con frascos y fetos.

Cajas subterráneas

El jueves 20 de abril del año pasado, una joven sorda de 23 años y ex alumna del Próvolo declaró ante el fiscal Gustavo Stroppiana.

En cámara Gesell, manifestó haber visto desde su habitación y mientras estudiaba y dormía en el lugar (en 2006) cómo uno de los curas -hoy detenido e imputado- enterraba en un sector del jardín una caja de madera con documentación.

Los investigadores no descartan que -de existir la caja- entre esa documentación pueda haber fotos, material pornográfico y hasta dinero.

Y si bien el día posterior a la declaración se hizo un allanamiento con una retroexcavadora en el lugar y con la presencia de la denunciante para que indicara el punto exacto, no se encontró nada. No obstante, el fiscal manifestó que esa versión seguiría siendo considerada.

“La chica dijo que lo había visto desde su ventana, pero fue en 2006. Y cuando volvió, ella destacó que se veía muy cambiado el lugar -por ejemplo, con algunos árboles que antes no estaban-. Por eso es que se hará este rastrillaje, para que no quede lugar sin explorar”, indicó ayer Oscar Barrera, abogado querellante de la causa.

Un cuerpo

En junio de 2017, también en cámara Gesell, un joven de 21 años manifestó haber sido otra de las víctimas de los ataques sexuales por los que hoy hay 15 imputados (entre ellos 2 curas y 2 monjas).

Además de comprometer más a los primeros imputados, el joven mencionó un episodio confuso: relató haber presenciado (mientras estudiaba en el Próvolo entre 2004 y 2009) el momento en el que un niño que iba a la institución cayó del techo y murió en el lugar. Sostuvo que curas y directivos fueron testigos de la situación, pero que la ocultaron.

Lo llamativo es que aún no existe ninguna denuncia o versión de un alumno fallecido mientras asistía al instituto.

Frascos con fetos

La más reciente de las versiones de lo que podría encontrarse bajo tierra surgió el 19 de octubre pasado.

Con escalofriantes detalles, una joven de 27 años -asistió al Próvolo hasta 2007- declaró que en el establecimiento había un sótano que guardaba  frascos con fetos en su interior. 

La denunciante se explayó y sostuvo que una noche -junto a una compañera- encontraron una puerta que llevaba a un piso subterráneo del edificio, y que cuando la traspasaron encontraron una estantería donde observaron frascos de distintos tamaños. Además, manifestó que en el interior de todos ellos había fetos humanos.

Cómo se hace el rastreo

Durante la primera jornada, cerca de una decena de gendarmes participaron del rastrillaje con que se pretende determinar si hay objetos enterrados.

Acompañaron además efectivos policiales, funcionarios judiciales, la fiscal Virgina Rumbo (quien subroga al fiscal Gustavo Stroppiana) y el abogado querellante Oscar Barrera.

Durante el primer día se recorrieron cerca de 100 metros cuadrados, divididos en 2 cuadrantes, y el operativo se extendió durante casi 8 horas. Con la tecnología que utilizaron hoy, se inspeccionó el terreno. Pero los resultados se tendrán una vez que toda la información recabada sea analizada en una computadora.

En caso de que esa información aportara la posible presencia de algo extraño bajo tierra, se repetirá en análisis con una tecnología más específica. Y de permanecer esta posibilidad, la Justicia podría ordenar remover el suelo con una retroexcavadora.

Los operativos como el de ayer se repetirán ininterrumpida y diariamente hasta el martes próximo, y los georadares operan de una forma más precisa en tierra seca.

Caudal de agua interrumpido en la zona

Por eso mismo es que también Irrigación ya interrumpió el cupo de agua en el lugar, y cuando se sequen otros sectores procederán con el análisis.


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