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Próvolo: el jardinero quedó libre porque es inimputable


La jueza de garantías Alejandra Alonso tomó la decisión de dejar en libertad al jardinero de 41 años que se desempeñaba en el instituto Próvolo, y que fuera acusado de cometer diversos abusos sexuales. El ex empleado obtuvo el cese de la prisión preventiva que regía sobre él desde hacía dos meses, cuando fue alojado en Almafuerte. En febrero se determinó qu por su discapacidad mental y auditiva el hombre no podía comprender la gravedad de sus actos y pese a no ser imputable quedó alojado en el neuropsiquiátrico El Sauce por razones de seguridad.

Esto fue lo que se revirtió hace dos días, a raíz de una apelación realizada por Víctor Banco, abogado del ex empleado discapacitado. Banco explicó: “Mi defendido –no se pueden difundir el nombre y tampoco fotografías, por orden de la Justicia– es víctima y no victimario. Sin embargo, no he encontrado eco suficiente de este argumento en el Ministerio Público Fiscal.

El hombre padece de discapacidades mental y auditiva que no le permiten comprender la gravedad de los hechos. Además, ha sido víctima de abuso también”.


El punto es que Alonso decidió dejar sin efecto la medida de seguridad, permitir la externación y enviarlo a vivir con unos tíos fuera de la provincia.

Por otra parte, el letrado explicó que el jardinero será controlado por la Justicia toda la vida, debido a su discapacidad y a la relación que tuvo con la causa judicial.

Abuso y abandono
La historia del hombre que figura entre los cinco primeros imputados por el caso Próvolo es un compendio en el que los denominadores comunes son el abandono y el abuso.
Nació hace 41 años en el Norte argentino y fue abandonado a poco de haber cumplido 3 años.
Allí fue ubicado en el hogar Antonio Próvolo en La Plata, donde vivió un calvario de abusos sexuales desde pequeño.
Luego, cuando ya era un adolescente y se fundó el hogar escuela para niños sordos e hipoacúsicos en Mendoza, quedó al mando del cura Corradi. De hecho, cuando este sacerdote se instaló en esta provincia, lo trajo a vivir con él.
El jardinero vivió su niñez y adolescencia entre la institucionalización y el abuso, sin saber leer ni escribir y sin la posibilidad de comunicarse en lengua de señas –la modalidad de este instituto era la de no utilizarla– ; por estos motivos es que el abogado asegura que ha sido víctima y obligado a abusar de menores, puesto que no tiene capacidad de discernimiento ni poder de decisión.
Este hombre fue acusado de cometer agresiones sexuales contra alumnos de esta institución. El punto es que en la investigación se pudo determinar que el ex empleado fue obligado a abusar de los menores, abusos en los que fue identificado debido a que se encontró material genético suyo en la ropa interior de una de las víctimas.
Ahora el jardinero será trasladado y vivirá con parientes, mientras continúa siendo monitoreado por la Justicia.
Ninguna imputación recae sobre él, por su debilidad mental, que lo ha convertido en inimputable.
Fuente: Uno

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