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Pretenden convertir el terreno del INTA de Luján en un parque

La idea de contar con un parque en Mayor Drummond va tomando forma en el municipio lujanino, tras el anuncio del intendente Omar De Marchi, sobre la intención de que los terrenos que ocupa el INTA sean convertidos en un pulmón verde. Se trata de unas 7 hectáreas ubicadas junto al Museo Emiliano Guiñazú Casa Fader.

Según De Marchi, que hizo el anuncio durante la apertura de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, la propuesta es trasladar la estación experimental del organismo nacional a 7 has ubicadas en Agrelo, donde hasta hace un tiempo funcionó la Colonia 9 de Julio, creada en los 50 para niños huérfanos.

Tras el proceso de descentralización de estas instituciones dependientes de la Dinaf (Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia), la colonia ya no presta tal servicio y el jefe comunal lujanino considera que el organismo nacional puede funcionar mejor en una zona netamente agrícola (primera zona vitivinícola), que en el espacio de Drummond, impactado por la urbanización.


La comuna ya firmó con la provincia un convenio para traspasar a Luján los terrenos de la colonia y el intendente explicó que se debe esperar la ratificación legislativa del convenio, que especifica el pago de 400 mil pesos mensuales en 12 meses a partir de la ratificación. En total, el municipio pagará $4.800.000 por las  7 has. de Agrelo.

“Paralelamente venimos haciendo gestiones ante la AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado) para avanzar en las tratativas de esta propuesta de permuta de los terrenos en cuestión”, destacó De Marchi. Y explicó que, en principio, el planteo es trasladar a de Drummond a Agrelo la estación experimental, y probablemente algunas oficinas continuarían funcionando en la sede actual del INTA.

Sobre esta posibilidad de canje de instalaciones, desde la sede del organismo nacional prefirieron no hacer declaraciones.Y en la Colonia, las familias que residen allí aún no tienen muy en claro el panorama.

Desde que cesó la prestación del servicio encargado de la minoridad, hace algunos años, las instalaciones se encuentran prácticamente abandonadas. Unas pocas familias viven en algunas de las edificaciones realizadas en la primera época del gobierno peronista. El sitio preserva un pintoresco estilo en medio de la zona rural, con arco de ingreso en piedra, sobre calle Cobos.

Pinos y añosos árboles marcan la entrada al complejo, que tiene calles de tierra y decenas de construcciones que  alojaron a los chicos huérfanos y al personal que allí vivió a lo largo de más de 5 décadas.  Allí todavía funciona un centro de capacitación para el trabajo, dependiente de la Dirección General de Escuelas y una sala de atención, que administra Salud.

“Algo sabemos, pero nos gustaría que nos vinieran a contar bien el proyecto, si podremos acceder a algún tipo de solución habitacional”, comenta Silvano Garañiz, empleado público que vive en la casa de ingreso a la Colonia. Agregó: “Es importante que De Marchi venga a charlar con nosotros, somos 11 familias las que vivimos acá, la mayoría hace los trabajos del campo, chacareros. Sabemos que quieren cambiarle el terreno al INTA”.

Pablo Garciarena, hijo Lino Garcierena, uno de los últimos directores de la Colonia 9 de Julio, contó que él creció junto muchos de los chicos alojados en la Colonia. Además, la familia es vecina del lugar. El abogado dijo que allí se pensó  instalar la cárcel (Almafuerte), también se pensó en transformar el predio como un centro de campamentismo.

El año pasado, 50 has. fueron subastadas, pero la operación fue declarada desierta. Se dejó sin efecto la ley que permitía enajenación del bien y se anunció la cesión al municipio del total: las 70 has.

“El sitio tiene un altísimo valor productivo, allí están las bodegas Norton, Chandon, Belasco Baquedano y pequeños productores. Es apta para el turismo enológico y la vitivinicultura. No sé si el intendente habrá hecho algún tipo de consulta a la asociación de regantes, a la gente de la zona, viñaetros y pocos pequeños productores para saber si hay consenso con este proyecto”, expresó Pablo.  Y agregó: “Al menos, esta parece una mejor idea que las anteriores”. Por último, Garciarena se lamentó de las políticas de las últimas décadas sobre niñez y adolescencia. “Esto (la colonia) es un hermoso lugar para que el Estado siga invirtiendo en los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Es una deuda pendiente” .

Fuente: Los Andes


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