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Perdriel: Lilian Leguizamón, una mujer que lucha por Pancitas Llenas

Desde hacen más 20 años que ayuda en Perdriel, muchos la consideran ‘loca’ por dar lo que tiene y alojar a personas.

Lilian Leguizamón, una mujer que lucha por Pancitas Llenas

En el Día Internacional de la Mujer, Lilian Leguizamón, de 68 años, es un claro ejemplo de lucha, fortaleza y solidaridad. Es la fundadora del comedor comunitario Pancitas Llenas, de Perdriel, el cual asiste alrededor de 150 personas con bolsones de alimentos, explicó a Mendovoz.

Solidaridad desde los ‘90

La lujanina comenzó a fines de los años 90 colaborando con viandas y donaciones a quienes pedían ayuda, pero fue un 12 de abril del 2000 cuando decidió darle forma y un lugar fijo a sus actos solidarios con el comedor Pancitas Llenas, ubicado en el barrio Quintana, manzana A casa 19.

Todo inició luego de que sus hijos, en ese momento adolescentes, llevaran a casa a los compañeritos que no tenían para comer. De esta forma, Lilian les daba la merienda y alimentos para que llevaran a su familia. La iniciativa fue creciendo hasta alojar a chicos y abuelos.


“Antes, cuando la salud y edad me lo permitían, traía gente a vivir a casa. Muchos de ellos, estudiantes, para que terminaran la escuela y lograran recibirse. Algunos de ellos, hoy son médicos, preceptores, docentes. También tuve mucha gente grande que se quedaba sin refugio, así llegué a cuidar a un hombre de 90 años y otros ancianos”, contó Lilian a MendoVoz, y agregó: “Muchas veces, mis vecinos me tildaron de loca, porque no entendían cómo podía tener tanta gente esperándome en la vereda y darles mi ayuda. No me molesta, prefiero colaborar con una casa humilde y acostarme tranquila a la noche, porque sé que Dios ve todo”.

Una actualidad difícil

La mujer lucha desde hacen más de 20 años junto a sus tres hijos, uno de ellos fallecido con 48 años en el 2018, y sus familiares para que los chicos del distrito logren alimentarse bien, recibirse y conseguir trabajo.

“La situación esta muy difícil. Antes podía darles almuerzo y merienda, ahora no. Desde que murió mi hijo mi salud y ánimo se han deteriorado mucho, estoy muy triste. A este dolor se le suma que cada vez son más personas por ayudar, pasé de tener 50 chicos a 150. La gente que antes me daba donaciones ya no puede y los entiendo. Las familias pierden sus trabajos, en algunos casos, consiguen en la cosecha, pero las fincas se manejan mucho con maquinaria. Por suerte, el Banco de Alimentos y los socios fundadores nos hacen un aporte grandísimo”, relató con angustia la lujanina.

 Un día en la vida de Lilian

Lejos de quedarse de brazos cruzados esperando que llegue la ayuda o quejarse porque padece de estrés y fibromialgia, Lilian madruga todos los días para buscar las donaciones que recibe de diferentes entidades y solidarios, arma los bolsones de comida y los entrega en el barrio.

Todo esto lo realiza con la ayuda de sus hijos. Luego, asea su casa y prepara la comida. En las tardes, cuando el trabajo disminuye prepara y fabrica conjuntos de ropa para bebés y los entrega a niños internados en el hospital infantil Humberto Notti.

“Ayudar es el acto de amor más hermoso y alegre de todos. A mi el dinero no me interesa, prefiero colaborar con lo poco que tengo que quedarme de brazos cruzados. Ahora ya no soy tan feliz porque perdí a mi hijo, pero confío que pronto mejoraré”, indicó Lilian.

Cómo ayudar a Pancitas Llenas

El comedor pronto volverá a abrir sus puertas para entregar un plato de comida y dejar de dar bolsas de alimentos.

Es por esto que los voluntarios precisan de donaciones de alimentos no perecederos, ropa y calzado. Quienes deseen aportar su ayuda pueden llamar a los siguientes números: 4884894, 4885423 o al 2612453812.

Fuente: MendoVoz


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