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La explicación de las comunas la obsesión por las tachas

La obsesión por las tortugitas amarillas comenzó en 2012 y desde las comunas aseguran que las colocan porque son baratas y, sobre todo, porque les da resultados.

Las tachas no son nuevas, los mendocinos ya están acostumbrados a verlas en las esquinas, dividiendo carriles, delimitando ángulos de giro en las esquinas o frente a un colegio.

«El objetivo en primer lugar es el de reductor de velocidad, pero también lo usamos para separar caminos, indicar ciclovías, líneas de frenado. Lo ubicamos como elementos de prevención frente a los establecimientos educativos», explicó Raúl Levrino, secretario de Seguridad Ciudadana de Capital.

Por citar algunos ejemplos, desde 2014 a la fecha la Ciudad de Mendoza lleva colocadas unas 30.000 tachas y tiene otras 5.000 para reposición, Luján de Cuyo puso en un lapso de dos años más de 15.000, mientras que Guaymallén colocó 10.000 y aún tiene en depósito más de 15.000.


«Cumple la función porque el automovilista advierte que hay tachas y necesariamente disminuye la velocidad, que es el objetivo que perseguimos con eso», agregó Héctor Garzón, director de Seguridad de Luján de Cuyo.

«Está probado que si uno cruza una cama de tachas a una velocidad no mayor de 40 kilómetros por hora, no produce ningún desperfecto en el vehículo», dijo Héctor Garzón, director de Seguridad de Luján de Cuyo.

Los testimonios de los funcionarios dan cuenta de los objetivos perseguidos por las comunas y hay cifras que avalan la utilización.

En Capital, por ejemplo, en 2016 se producían 14 accidentes sin lesiones por día, en 2017 bajaron a 13 accidentes, y en 2018 lograron disminuir a 11 accidentes diarios. «El resultado es positivo, porque el objetivo es plantear el tránsito seguro y disminuir la siniestralidad», añadió Levrino.

Por otra parte, pero no menor, colocar un sólo semáforo cuesta más de $65.000,mientras que ubicar tres hileras de tachas en una esquina no supera los $20.000, lo cual representa una inversión mucho menor para cada municipio.

Mendoza 16-08-2018 Tachas en calles de la ciudad. Foto: Horacio Altamirano

Inversiones millonarias

Aunque todas las comunas consultadas compraron distintas cantidades de tachas, las inversiones siempre superaron el millón de pesos. Luján compró en 2017 por una cifra superior a $1.000.000, una cantidad total de 15.000 tachas.

«Es un elemento que es caro, así que no es cuestión de estar poniendo tachas por todos lados. Lo que compramos en 2018 se agotó, queda un remanente muy pequeño que estamos usando con mucho criterio para no generar gastos», expresó Héctor Garzón, director de Seguridad de Luján de Cuyo.

Guaymallén hizo su compra grande en 2018, por una totalidad de 26 mil tachas a una cotización de $158, lo que da un monto superior a los $4.500.000. Capital, en tanto, volvió a comprar este año 5.000 tachas a $310, lo cual da un total de $1.550.000.

Lo que aseguraron las comunas es que siempre se hace la compra a través de licitaciones públicas, pero que generalmente se adjudican a la empresa local Ansel Plast o a la bonaerense Punto Prett, que son las que mejores ofertas presentan.

Por último, y en cuanto a la legalidad o no de las tachas, que no están especificadas en la nueva ley de Tránsito, Levrino informó que están contempladas dentro del manual de señalamiento de la Dirección Nacional de Vialidad. «Está elaborado por ingenieros civiles especialistas en lo que refiera a tránsito y caminos, y los materiales están homologados por el INTI».

Fuente: Diario Uno


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