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La Cárcel es un lugar, parte II

Por Rodrigo Aguilar

La cárcel es un lugar, es una entrega de tres partes que mira y pregunta sobre ¿qué es un lugar para las personas que llegan hasta él? Esta simpleza de palabras u oración con sujeto y predicado nos deja mirar y preguntarnos sobre lo real y lo irreal.

En el medio de varios espacios culturales (talleres de huerta, deporte, hip hop, música, capacitaciones laborales, teatro, murga, lectura fácil, periodismo y revista, producción de bienes, etc), la literatura viene construyendo un nexo de reintegración social en la cárcel mendocina desde el año 2008.

Y en este 2020, por iniciativa de la escritora Viviana Baldo nació el «Taller Expresión y Arte» con la idea de unir la Literatura con la expresión desprendida desde los dibujos, a modo de secuencias que conformasen una historia, un cuento, la descripción de un suceso.


Así, Viviana integró a los participantes del «Taller Literario Letras con Alma» que se dicta en Maipú (Germán Monsálvez, Perla Lucero, Miriam Barbera, Sonia Brocchetto, Carmen Defelippe, Marta Saĺvi, Marilín Moyano, Elizabeth Huglich) a los participantes intramuros (Agustín, Rodrigo, Ángel, Facundo, Ricardo, Ramiro, Bruno, Jonathan, Gustavo, David, Ignacio, Samuel y Brian), todos jóvenes de entre 18 y 21 años.

Nació así, colaborativamente, bajo la conducción de Viviana, acompañada del escritor Lucio Albirosa (coordinador de “Literatura en Alas, un nexo de reintegración social”), la producción de una serie de cuentos con dibujos e ilustraciones de los jóvenes del taller “Expresión y Arte” de la Unidad VI del Penal de Mendoza, y textos de los participantes del taller literario “Letras con Alma” de Maipú.

El equipo

Aquí, el interno se puede «acercar a la cultura, la educación, tener la oportunidad de alfabetizarse, terminar el primario o el secundario y hasta el ingreso a la universidad»; según nos cuenta otra Laura, docente que transmite su compromiso y vocación desde muy adentro.

En el Equipo General de la unidad, todos sus miembros coinciden en las causas que llevaron a los chicos hasta su celda actual: la falta de espacios educativos, laborales, la carencia de vínculos afectivos, el abandono y la ausencia de estímulos, entre tantos. Entonces se cargan, en ellos y en la institución, la propuesta de torcer esa realidad, de que es posible que los humanos nos ayudemos mediante la cultura y la educación, en un marco de respeto del otro y de todos.

Nos dicen que han visto resultados y que confían en los chicos. La confianza es el brillo en sus ojos al soltar algunos de los tantos avances obtenidos en materia de Readaptación Social.

Los chicos

¿Qué van a hacer cuando salgan? Contestan manera circular y de a uno: «Trabajar y estar con la familia»; «trabajar de lo que sea, lo que nos deje vivir una vida tranquila que no nos haga volver acá». «No volver a hacer las cagadas que nos dejaron acá.» «Y si, claro que la escuela nos sirve, nos hace pasar el tiempo», «nos enseñan cosas que no sabíamos». No dicen que se sienten queridos por los docentes, pero se ven los vínculos fuertes que atan estas prácticas de compromiso y confianza mutua.

Fotos: José Román

Fuente: Zona Crítica Cuyo

Crédito: Prensa Servicio Penitenciario de Mendoza.

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