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Julieta, la joven pasó por la UMA de Luján y baila en el Colón

Julieta Alma Fochesato inició  un camino en la danza a sus siete años de edad. A los 14 sus pies pisan las tablas del máximo escenario sudamericano: el teatro Colón, y su futuro no tiene horizontes cercanos, ya que el mundo la llama.

Julieta es alumna regular del Instituto Superior de Arte que funciona en el teatro Colón de Buenos Aires. Fotos: Gentileza Jairo Pinedo.

Luego de iniciarse y perfeccionarse en la más bella y exigente rama de la danza y las artes escénicas, la jovencita Fochesato decidió hacer una prueba, para ver qué tan cerca estaba del anhelo de todo bailarín: ingresar al Instituto Superior de Arte al año siguiente.

Para ello audicionó en el teatro Colón, el quinto en importancia en el mundo, y grande fue su sorpresa –y la de todos- cuando rindió con un cien por ciento, o sea, todos los examinadores le dieron el máximo puntaje, y el año pasado fue incorporada al instituto, en el tercer año (por su edad), y este 2020 se apresta para iniciar el 4° año de su carrera, el segundo que tendrá en Buenos Aires.

De Cordoba a Mendoza y de aquí al mundo

Julieta nació en Córdoba, y por esas cosas de la vida se vino con su mamá Elda a Mendoza cuando tenía cinco años. En Maipú, dos años después, llegó al instituto Danzalma, de Maipú, donde la profesora Rocío Lucero le mostró ese mundo que la atraía, practicando distintas modalidades de baile y acrobacia. Se sumergió en el mundo de la danza, supo que su vida tenía destino de bailarina, pero no de cualquier tipo, sino de ballet, la más excelsa expresión del baile clásico.


Para hacer sus estudios más específicos, Elda llevó a la pequeña Julieta al instituto Bella Durmiente, a cargo de la profesora Patricia Motos, en Capital, con la que comenzó la dura tarea de pulir el arte para el que la niña nació. Juli y Patricia también practicaron en Luján, en la Usina Municipal de Arte (UMA), buscando la excelencia.

Al Colón, un año antes de lo esperado

A fines del 2018 llegó la idea de probar y ver cómo era ingresar al Colón, prueba que terminó siendo el gran despegue en la carrera de Julieta, ya que, sin pensarlo, quedó aceptada como alumna regular del Instituto Superior de Arte  del Teatro Colón (ISATC) .

“Pensaba audicionar a prueba, para ir a rendir al año siguiente. Pero de los diez jurados aprobaron el ingreso”, contó Julieta sobre el examen donde obtuvo un 100% del puntaje y la hizo incorporarse a la casa de estudios directamente al 3° año de la carrera que dura ocho años y se ingresa desde los 8 a los 11 años de edad.

“Mi obra favorita, y la que me gustaría bailar en el Teatro Colón es El Lago de los Cisnes. Me gusta mucho porque es un argumento muy lindo y amo cómo se expresan en cada movimiento”, expresó la bailarina Julieta Fochesato.

Sobre sueños y esfuerzos

Tanto Elda, su mamá, como Julieta, sufren un poco el desarraigo viviendo en Buenos Aires, a dos cuadras del instituto, lugar elegido por tener cierta cercanía con el instituto (ISATC), que queda sobre avenida Corrientes 1681, de Capital Federal.

“Acá (en el Colón) hay muchos chicos de otras provincias o del interior de Buenos Aires. La mayoría hacemos mucho esfuerzo para estar en Buenos Aires, ya que que siempre hay que dejar a la familia o algún amigo, pero todo sea por la danza”, explicó  Julieta sobre su estancia en la Capital.

El cariño de sus compañeros de danzas hace la vida más fácil. “Mis compañeras y profesores han sido muy buenos conmigo. El año pasado tuve como maestra a Teresa Sargsian, que fue muy querida por mí y me apoyó mucho”, dijo Julieta.

“También ayuda mucho la amistad y apoyo de una profesora mendocina que está en el Colón, Carolina García, que tiene un hijo que se llama Santiago Guzmán, con el que somos amigos”.

Respecto a los esfuerzos, dos factores complican un poco, y son el aspecto económico, y la educación, ya que los alumnos deben seguir en forma particular sus estudios, ya sean de la escolaridad primaria, o secundaria. “Yo estudio por internet, en forma online, con el sistema Seadea (Sistema Educativo a Distancia del Ejército Argentino), un servicio que usan muchos chicos que hacen deportes u otras actividades lejos de sus casas o fuera del país”, contó la cordobesa radicada en Mendoza.

El factor económico es el más profundo, y Elda, mamá de Juli, explica: “Hay toda una familia detrás de Julieta apoyando. Yo la acompaño a donde vaya, y sus papá y hermanos, desde Córdoba, aportan la parte económica y la alientan. Pero el ballet es una actividad muy cara –un par de zapatillas de baile cuestan 10.500 pesos- y además de las clases en el Colón, los estudiantes deben acompañar su entrenamiento con clases particulares de baile”, expuso Elda, que agregó: “Julieta refuerza sus estudios con el maestro Totto (Alejandro, ex primer bailarín del Colón), en el instituto Domus, en San Telmo».

El mundo la llama

“Es un esfuerzo muy grande para todos, pero vale la pena. Se necesita mucho dinero para continuar como se debería, ya que Julieta ha rendido exámenes y obtenido becas parciales para estudios en Estados Unidos, como la beca anual obtenida para cursar con Andrei Vassiliev, en su Academy of Classic Ballet; el Cuban Ballet Schooll; y la American Academy of Ballet (AAB); todas en Nueva York”, pero a pesar de estar becadas, se necesita mucho dinero para el viaje y la estadía”, explicó Elda.

Sabemos ahora cuales son los inicios de la prometedora carrera artística de Julieta, pero no su techo, el que se presume muy muy alto en el mundo del ballet.

Fuente: Diario Uno

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