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El negocio de la papa transgénica en Luján

Papa transgénica: Macri y un negocio de 1.500 millones de pesos. El primo del Presidente, Fabio Calcaterra, forma parte de una iniciativa que apunta a comercializar la primera papa transgénica de la Argentina.

En la Argentina acaba de lanzarse la primera papa modificada en su ADN para resistir un virus. Y el proyecto, que contempla un desembolso del orden de los $1.500 millones, no está libre de controversias.

Sucede que Tecnoplant, la filial del grupo Sidus que patentó un desarrollo iniciado a fines de los años ’90 por el Instituto de Ingeniería Genética y Biología Experimental (INGEBI) dependiente del CONICET, viene llevando a cabo las pruebas de campo del cultivo en tierras de Mendoza bajo control de uno de los primos del presidente Mauricio Macri.

Justamente, el propio Macri mantuvo reuniones con Gustavo Napolitano, gerente de la controlada por Grupo Sidus, hace dos semanas, según confió a iProfesional el mismo ejecutivo.


Ante la consulta respecto de los aspectos discutidos en el encuentro, Napolitano reconoció a este medio que el mandatario se mostró «muy interesado» en las posibilidades comerciales de la nueva papa. Incluso, según precisó el directivo de Tecnoplant, «Macri expuso que tiene un relacionamiento familiar con el negocio a partir de la sociedad que viene encabezando uno de sus primos».

El primo en cuestión no es otro que Fabio Calcaterra, quien en 2016 cerró un acuerdo con la norteamericana Simplot -gigante internacional del negocio de las papas congeladas- para avanzar con el cultivo en algo más de 1.800 hectáreas distribuidas en el departamento mendocino de San Carlos.

La sociedad entre Calcaterra y Simplot en tierra cuyana lleva el nombre comercial de San Fili y el proyecto que promocionan ambos actores implicará un desembolso total de $1.500 millones a completar en algo más de dos años.

Además de la siembra de papa en San Carlos, la iniciativa también contempla la instalación de una planta de procesamiento para el empaquetado de papas prefritas congeladas en Luján de Cuyo, también en Mendoza.Te puede interesar

Según la gobernación de esa provincia, Simplot lleva invertidos alrededor de 20 millones de dólares en la adquisición de maquinarias para la tecnificación de todos los procesos.

«Se van a recibir 180.000 toneladas de papas y para ello se va a necesitar de la asociación con productores mendocinos. Aquí se elaborará el 50 por ciento de las papas fritas congeladas que se necesitan en la región Mercosur. Nos posicionaremos como el tercer sector de exportación luego del vino y de los jugos de frutas», declaró, exultante, Martín Kerchner, ministro de Economía, Infraestructura y Energía cuyano en una recorrida de junio de este año por las instalaciones en desarrollo en Luján de Cuyo.

En la siguiente imagen, las áreas en las que se está llevando a cabo el proyecto Calcaterra-Simplot:

Anillo al dedo

La aprobación de la papa transgénica patentada por Tecnoplant viene como anillo al dedo a la apuesta que Calcaterra y Simplot activaron en la provincia cordillerana hace más de dos años. «No creo que vaya a tener problemas con el parentesco», bromeaba el primo presidencial al momento de blanquear su sociedad con la estadounidense en 2016.

Del lado de la compañía que promueve el cultivo modificado genéticamente, Napolitano señaló que los trabajos en Mendoza en lo que hace a la siembra y reproducción de los tubérculos se están realizando con vistas a iniciar la comercialización en el transcurso de 2019.Te puede interesar

«Esperamos tener producto para consumo fresco ya en 2020, aunque sea en pequeños volúmenes. Calculamos que ya para ese año esta papa estará en las verdulerías. Aunque la marca comercial es TICAR, el producto llegará a los puntos de venta sin ninguna etiqueta que la diferencie de otras papas. La legislación argentino no obliga a diferenciar si es transgénica, por lo que quien compre no notará la diferencia», dijo a iProfesional.

Más allá de la iniciativa en alianza con Simplot, lo cierto es que el vínculo de Fabio Calcaterra con las papas viene de largo tiempo y la relación está salpicada de controversias.

En 2017, al empresario se le abrió una causa judicial por presunta estafa contra una compañía en la que el mismo Calcaterra había ejercido el rol de titular del directorio y gerente general.

El pariente de Mauricio Macri ocupó el puesto máximo en Alimentos Modernos SA, adquirida luego -en los años 90- por la multinacional Farm Frites, esta última dedicada al procesamiento de papas a granel para la elaboración de congelados con destino de exportación.

Siempre con Calcaterra al frente del directorio más allá del traspaso accionario, en agosto de 2012, el derrumbe de uno de los depósitos de Farm Frites derivó en el faltante de algo más de 500 toneladas de productos. La Justicia procesó al empresario por esa desaparición, además de exponer que el ejecutivo contrató -con sobreprecios incluidos- para la limpieza y remoción de escombros a una compañía ajena a ese rubro.

Hermano de Angelo, Fabio Calcaterra ganó visibilidad en los medios con la compra, en diciembre de 2016, del Banco Interfinanzas. En la actualidad, ejerce la presidencia de dicha firma y controla alrededor del 40 por ciento de las acciones.

Papa modificada

El producto fue dado a conocer la semana pasada en un evento de prensa del que tomaron parte ejecutivos de Tecnoplant, la compañía que controlará la comercialización del transgénico, y representantes de las secretarias de Ciencia y Agroindustria de la Nación.

La papa transgénica, que la firma controlada por Grupo Sidus comenzará a introducir en los mercados a partir de 2019, es resultado de una manipulación que -sostienen sus promotores- le garantiza resistencia al virus PVY.

TICAR nace de un proyecto impulsado a fines de la década del 90 por el Instituto de Ingeniería Genética y Biología Experimental (INGEBI) -dependiente del CONICET-. A dicha iniciativa luego se sumó Tecnoplant hasta el final del desarrollo.

Otra particularidad controvertida del proyecto está en que esta manipulación de ADN surge a partir de la labor de los científicos Alejandro Mentaberry y Fernando Bravo Almonacid. Mentaberry ocupa hoy el cargo de coordinador del gabinete de la Secretaría de Ciencia que encabeza un ex Sidus: Lino Barañao.

La cartera mencionada fue una de las que más promovió la salida comercial de la papa transgénica, y en organismos de aprobación de transgénicos como la CONABIA abundan las voces que dan cuenta de la presencia de Mentaberry acompañando el proceso hasta el final. No faltan quienes señalan el conflicto de intereses dado el puesto clave en la función pública que hoy ocupa el científico.

La irrupción del transgénico tuvo un primer capítulo fallido en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner al frente del Ejecutivo nacional. En octubre de 2015, la entonces presidenta presentó el desarrollo en un acto celebrado en el predio de Tecnópolis.

A ese evento le siguió una actividad en la sede del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Castelar que incluyó la preparación, por parte de los protagonistas del ciclo televisivo “Cocineros Argentinos”, de papas fritas hechas a partir del tubérculo genéticamente modificado.

Sin embargo, la ausencia de avales en términos de viabilidad económica retrasó la salida comercial del vegetal hasta este tramo de diciembre.

La producción de papas en la Argentina hoy se distribuye entre las provincias de Buenos Aires, Tucumán, Salta, Jujuy, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Río Negro, Chubut y Mendoza. En términos de cultivo anual, el tubérculo ocupa cerca de 75.000 hectáreas.

Desde Tecnoplant precisaron que la intención comercial de TICAR es abastecer al mercado doméstico dado que son muy pocos los países que importan el producto fresco. «A excepción de Brasil o Uruguay, en volúmenes siempre pequeños, la venta al exterior de papas frescas es prácticamente inexistente», reconoció Napolitano. Se estima que el consumo de papas por persona, sólo en la Argentina, alcanza los 40 kilos al año.

Fuente: iProfesional


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