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5000 personas repudiaron el último golpe cívico militar en Mendoza

Ayer se conmemoraron 43 años del comienzo de la última dictadura. Cinco mil personas marcharon hasta Casa de Gobierno.

Diez cuadras de almas marcharon ayer por las calles del centro. Cuarenta y tres años después del golpe de estado, convocados por agrupaciones de Derechos Humanos, una multitud se congregó por el “Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia”.

Bajo la bandera de Hijos, que se ubicó en lo más alto de la explanada de casa de Gobierno, poco más de cinco mil personas escucharon la lectura de un documento consensuado.

“Sostenemos la libre autodeterminación de los pueblos para trazar su destino”, apuntaló con énfasis Alberto Córdoba durante la lectura del texto.


No hubo más oradores en el evento, un par de locutores apenas se encargó de nombrar las adhesiones (estudiantes, sindicatos, partidos políticos, movimientos populares, activistas sociales y artistas, etc.).

Todos de frente a los rostros de los desaparecidos que desde una fotografía movilizaban el reclamo y la arenga.  

La evocación tiene sus licencias. La caravana que conjuró una polifonía de voces, se fue construyendo con diferentes registros, con distintas intensidades, con consignas que repudiaron las políticas social y económica del Gobierno, los que pensaban en volver, los que se mostraban, los disidentes, los rebeldes; a ellos se sumaron también los activistas de los pañuelos verdes que pregonaban por el aborto legal.  

Recortado en tergopol, como un estandarte rodeado por banderas blancas, la silueta del pañuelo de las Madres de plaza de Mayo se abría paso en la multitud.

El repudio al golpe de Estado de 1976 los había unido como una ecuación difícil de comprender. Detrás de la columna de la Cámpora y de sus consignas, los estudiantes de Franja Morada hacían ondear la insignia roja y blanca de la UCR.

Foto: Gustavo Rogé

Desde la izquierda de la calzada una murga desfilaba al ritmo de trompetas y del baile, la columna se detenía con un ritmo periódico para reagrupar a la gente.

Los megáfonos o las canciones ejercían mensajes de distinto impacto, la gente y sus teléfonos grabaron instantes: repasos de banderas, de colores, de rostros y de personajes.  

Jóvenes y adolescentes profesaron su militancia

“Ha ganado espacio la onda negacionista”, sostiene una mujer por micrófono en la lectura del documento en la explanada de Casa de Gobierno. Es el clímax, el momento de mayor tensión en este ceremonia por justicia. Solo resta el respiro, el desahogo, un grito de “siempre”, el recuerdo por todos los que no están.

Desde el escenario se convocó a los tribunales federales para el 29 de marzo por el noveno juicio por crímenes de lesa humanidad.

Entre la gente, una remera negra reza una frase de Paco Urondo: “Arderá la memoria hasta que todo sea como lo soñamos”.

Foto: Gustavo Rogé

Apostillas

LA DESCONCENTRACIÓN. La murga de mujeres “La Mascarada” fue la encargada de cerrar el evento con un show musical. Artistas reconocidos (músicos, actores y escritores) se hicieron presentes y acompañaron el devenir de la marcha.  
 
POLIFONÍA. Desde la izquierda hasta el oficialismo, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, partidos políticos se anotaron. Se vio a los precandidatos del PJ Alejandro Bermejo y Anabel Fernández Sagasti. 
 
UNIDOS POR EL ESPANTO. El repudio al golpe militar de 1976 unió lo que está quebrado. Detrás de la columna de la Cámpora y de sus consignas, los estudiantes de Franja Morada hacían ondear la insignia roja y blanca de la UCR.

Fuente: Diario Los Andes


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