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Aguas, de Perotá Chingó

«Estar mejor» recomienda embarcarse en una travesía geográfica, musical e interior de la mano de esta agrupación argentina, que presentó en Mendoza su reciente álbum «Aguas».

Fue un sábado, de cielo azul mendocino y clima primaveral. Cientos  esperábamos sentados en el césped, con mate y cerveza, hasta que en el escenario aparecieron Maju y Dolo (Julia Ortiz y Dolores Aguirre), acompañadas de Martín Dacosta y Andrés Villaveiran. Aplaudimos con entusiasmo y ellas saludaron suave, sin aspavientos, como si fuéramos amigos de siempre. Las notas de un charango emularon las primeras gotas de un Aguacero, el cuero de la tambora dio forma a una melodía andina y la voz profunda de Maju invocó el viento. Con la primera canción de su álbum comenzó el viaje de Perotá en la Nave Cultural.

Su música es como su historia: están presentes el viaje, los pies descalzos y la sencillez, la armonía y el sol, el homenaje a una vida simple y profunda, el riesgo artístico y los atisbos de genialidad. Cuenta la «leyenda» (porque quienes las conocen siempre aportan algo nuevo), que estas dos mujeres nacidas en la costa norte Porteña del río de la Plata, que se conocían por cerca de dos décadas, decidieron emprender un viaje de carretera por la costa uruguaya.

Cabo Polonio, 2011

En el cabo Polonio cantaron algunas canciones en un bar para recoger dinero que les permitiera continuar el viaje y sus voces conmovieron el corazón de un hombre llamado ‘Pocho’ Álvarez. Después de cinco días, ‘Pocho’ las volvió a ver y entonces las invitó a su casa a comer. Allí, en la intimidad, con el sol en los rostros y el ritmo del verano, sonaron los acordes de Ríe Chinito, que quedaron registrados en video por el anfitrión. Terminado el verano, el video apareció en internet y pronto comenzaron a llegar mensajes de distintas latitudes. Los planes de Maju de irse para la selva peruana y de Dolo de partir hacia Francia a estudiar escultura debieron esperar. En 2011, invitaron a Martín en la percusión y Diego en la guitarra, y así nació Perotá Chingó.


Cabo Polonio, 2011. Perotá Chingó.
Cabo Polonio, 2011. Perotá Chingó.

Este periodo también parece una leyenda. Mi amiga Verónica, por ejemplo, me dice que en una de las primeras presentaciones en el bar «Vuela el pez» de Buenos Aires, las «chichas terminaron su concierto, se bajaron del escenario, se sentaron con el público y cantaron hasta las cinco de la mañana». Sus seguidores pidieron su primer álbum, Perotá Chingó, que incluyó la canción que las hizo reconocidas, al derecho y al revés (Otinich Eir), versiones como La complicidad de Cultura Profética y composiciones propias. A ello siguieron giras por Latinoamérica y Europa, y hasta una colaboración en el 2015 con la cantante inglesa Joss Stone, quien aparece en un video a orillas de un río entonando Ríe Chinito. En estas idas y venidas, muchas cosas han cambiado, hay una hija, entrevistas en grandes medios y madurez musical, pero las constantes son la sencillez, los pies descalzos y los sonidos sinceros.

Así es precisamente Aguas. Un trabajo que sorprendió a algunos de sus seguidores, porque toma una ruta distinta a ese espíritu de roadtrip de su primera producción, pero que ha encontrado buen cobijo en nuevas audiencias. Como explica Dolo durante su presentación, este trabajo usa el hilo conductor del agua, concebido en su diversidad: como elemento, dador de vida, recurso limitado y parte de lo que somos; pero al mismo tiempo, como metáfora de nuestro ser emocional, con sus aguaceros, tibiezas y desiertos. Esta apuesta en sus letras, se mezcla con un navegar sonoro por las raíces latinoamericanas, por la música de los pueblos originarios y por la canción como forma de conexión con los espíritus de la tierra.

En Aguas hay homenajes a pueblos como Iruya, ese lugar de cuento enclavado en las montañas salteñas.

Se entrelazan las metáforas, como en Dunas, donde la geografía se mezcla con la emoción: : «Calma, se aproxima un silencio, llega y se acurruca en mi canto». Aparecen armonías perfectas como en Tres. Y se reivindica el potencial de conexión de los humanos con las fuerzas de la naturaleza en Reverdecer.

Es precisamente para interpretar Reverdecer que los instrumentos se callan, las luces del escenario se apagan y las músicas descienden del escenario. Comienzan a cantar a capela y algunos aplausos tratan de seguir su ritmo; entonces Maju señala su oreja y pide escuchar: Y si me apuna el viento no me falte el aire vuélvome a las alturas cuando el trabajo sea reverdecer.

Perotá Chingó en Berlín 2014.
Perotá Chingó en Berlín 2014.

Perotá Chingó termina la presentación de Aguas y continúa con los temas de su primer trabajo. Comenzamos a bailar; con la Complicidad e Inés rodeamos el escenario, y en Ríe Chinito, Fátima de once años sale del público para pedir cantarla con ellas. La pequeña toma la guitarra, Maju y Dolo la siguen.

Y cuando todos estamos con ellas, comienza Ríe Chinito al revés (Otinich Eir), que cantan con ojos cerrados, con sinceridad, autenticidad y juego serio.

Escuchá y seguí a Perotá Chingó:

Full Álbum: http://spoti.fi/2f3M21k

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Instagram: https://www.instagram.com/perota_chingo


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