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Acequia e inundaciones en Perdriel

Los vecinos de Perdriel denuncian el abandono de las obras de acequias y desagues cloacales.

El día 15 de abril de este año, se iniciaron las obras de acequias sobre la calle Jorge Luis Borges. El personal municipal trabajó durante quince días en la cuadra haciendo una zanja para la acequia y colocación de los moldes. Al día siguiente se llevaron las herramientas, las maquinarias y quitaron los moldes. Había que colocarlos en otro lugar. «¿Dónde preguntaron los vecinos?», «A la Plaza de Chacras y para terminar la obra frente a la estación de servicio de calle San Martín», fue la respuesta de los municipales.

«Y así estamos, no podemos mejorar nuestra casa y se nos inunda», dice una vecina de la calle Borges en Perdriel.

Hasta la fecha los vecinos no tienen la acequia, sólo quedó una obra mal hecha y muchos dolores de cabeza.

Falsas promesas

La obra  es fundamental para los vecinos. El listado de los problemas es largo y la decepción ante promesas incumplidas se hace notar.

Los vecinos no pueden tener un puente de ingreso a sus viviendas ni las veredas en condiciones, ni colocar un canasto de basura porque las obras de acequias todavía están pendientes desde mayo.

Se improvisan puentes con rejas y palets que han terminado por romper cubiertas, quedando inutilizadas. El costo lo deben pagar los vecinos por obras que el Municipio ha abandonado apenas iniciadas.

En diciembre de 2016, las lluvias dejaron su marca en las paredes. La pendiente de los barrios Adina y los barrios siguientes hacia el oeste, obliga al agua a desaguar por las limitadas acequias, que quedan desbordadas ante el caudal e inundan el área aguas abajo.

Casi un año después 

Las lluvias de diciembre de 2016 inundaron a los vecinos.

El desastre se manifestó, cuando el agua ingresó a las viviendas.

Sin importar el agua, la lluvia y la oscuridad de la noche, entre todos los vecinos ayudaron a zanjear (en ese momento no había traza de acequias todavía). Otro vecino hizo un boquete en su medianera para que el agua circulara hacia el este. Luego de las lluvias, un vecino realizó un zócalo en la entrada de su casa para evitar una nueva inundación en su domicilio.

Desde el inicio las obras son deficientes y así continúan. Inicialmente el agua era contenida en la acequia de la plaza, sin poder evacuar. Desde abril de este año, se inició la obra de acequia sobre calle Borges con un trazado que demuestra la falta de idoneidad de los profesionales intervinientes y la ausencia de supervisores.

Durante la gestión de López Puelles se realizó una zanja sobre un terreno particular para que la acequia desagüe hacia el este. La zanja cruzaba a un metro del ingreso de la vivienda. La vecina tapó la zanja que cruzaba su lote. Durante la gestión de De Marchi se ha realizado otra zanja hacia el este sobre otro terreno particular. Esa nueva zanja tiene unos 15 metros de longuitud y un metro y medio de profundidad. No tiene desagüe y cuando el cauce está completo, desborda sobre el descampado.

El agua del Barrio Adina y los siguientes hacia el oeste obligan a los vecinos a unirse. La urbanización hacia el oeste acelera la velocidad de escurrimiento e incrementa el caudal hacia el este. Llamados telefónicos entre los vecinos y zapa en mano son las acciones iniciales para la organización ante la emergencia por inundación.

El desastre se guarda en las acequias

Los vecinos del Barrio Adina contaron a Diario Luján que «hace tres zondas atrás las acequias fueron depósito de las plantas rodadoras. Se realizó una limpieza tardía y a medias. Los troceros no ingresan al barrio a limpiar. Hoy la acequia tiene agua estancada, basura y mosquitos, además de olor a podrido que se incrementa con el calor».

 

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